Elemento: Fuego

La relación entre el fuego y el hombre podría resumirse en cuatro etapas: primero observó la producción del mismo a través de fuentes naturales, como ser volcanes o objetos ardiendo por efecto de las caídas de rayos. Luego, aprovechó el fuego a través de la captura en fuentes naturales. Más tarde aprendió a producirlo para sus necesidades básicas (calor, protección y alimentación) y, por último, su utilización para usos industriales.

En todas las religiones se ha observado un culto al fuego como una derivación del culto al Sol, proveedor de energía y vida. El carácter simbólico del fuego resulta rico en extremo: de naturaleza misteriosa e inasible, es sin duda alguna real; es brillante e ilumina y, al mismo tiempo que da vida y salud, quema y destruye; también se le atribuye un poder purificador. Por todo ello, se han creado muchos mitos y ritos  en torno suyo: el fuego sagrado de numerosos pueblos, la lámpara encendida en iglesias y sinagogas, símbolo de la presencia de Dios, y el uso de cirios en determinadas ceremonias.

Además, forma parte de la creencia tanto del comienzo como del fin del mundo, como así también del castigo a los pecadores, en su figura del infierno cristiano. En la actualidad existen algunos resabios del culto al fuego en las fogatas de San Juan (24 de junio), relacionadas con prácticas de purificación y propiciación de las cosechas. En Roma se debía mantener el fuego encendido y estaba custodiado por las vírgenes vestales.

El elemento fuego nos trae la fuerza, la valentía, el coraje y la pasión por la vida. Es la energía en acción que nos motiva a levantarnos cada mañana y comenzar a trabajar. El fuego interior nos impulsa a buscar nuevos caminos, a enfrentar nuevos retos y correr riesgos.

Cuando trabajamos con el fuego nos sentimos vigorosos, entusiastas, optimistas y creativos. La danza activa al elemento fuego, nos conecta con la alegría de vivir y con la fuerza interna. El fuego puede convertirse en una experiencia avallasadora, arrebatada y desenfrenada.

La naturaleza inesperada del fuego nos impulsa a guiarnos por nuestros instintos, actuar sin pensar y lanzarnos a la a ventura sin medir las consecuencias.

Cuando despertamos a los seres elementales del fuego en nuestro interior estamos creando un fuego sagrado que nos calienta, reconforta y reanima a continuar la jornada cuanto estemos exhaustos. El fuego interior se convertirá en una antorcha que nos guía y nos llene de valor y coraje cuando nos sintamos temerosos y confundidos.

Correspondencias del Fuego

* Elementales: Salamandras
* Rey Elemental: Djin
* Tipo de Energía: masculina-proyectiva
* Hora Celta: mediodía
* Estación: Verano
* Dirección: Sur
* Sentidos: oído, tacto, forma
* Colores: rojo
* Herramientas: athame, espada, velas, carbón, hoguera
* Instrumentos musicales: todos los de cuerda, guitarras, arpas, violín, etc.
* Piedras: lava, obsidiana, ojo de tigre, ónice, pedernal, rubí, topacio, jaspe rojo, ámbar.
* Metales: bronce y oro
* Árboles sagrados: serbal, fresno, espino, roble, pirul
* Animales: abeja, serpiente, camaleón, cocodrilo, iguana, oso, león
* Signos Astrológicos: Aries, Leo, Sagitario
* Hierbas y plantas: ajo, albahaca, angélica, amaranto, azafrán, caléndula, canela, acebo, cedro, cebolla, clavel, clavo, comino, crisantemo, cilantro, eneldo, enebro, girasol, granada, heliotropo, higo, hinojo, hierba de San Juan, hinojo, laure, mandrágora, menta, mostaza, naranja, nuez moscada, pimienta, rábano, romero, tabaco, árbol del té, zarzaparrilla.

Tipo de Rituales

Con la ayuda del rey elemental del fuego puedes crear hechizos y rituales mágicos de fuerza física, protección, valor, iniciativa, energía, deseo sexual, sensualidad, belleza, pasión, entusiasmo, capacidad de gozo, alegría, optimismo, alto rendimiento, capacidad de terminar los proyectos que iniciamos y amor por uno mismo.

COMO CONECTAR CON EL ELEMENTO FUEGO

Tipo de energía: proyectiva

El fuego representa la voluntad, la fuerza de la acción, ya se trate del pensamiento o de la emoción. El fuego representa el deseo y la pasión. Purifica y transforma, para poder existir, el fuego, necesita consumir alguna otra cosa, de esta manera se convierte en transformador, lo que consume se vuelve calor, luz, ceniza y humo. El fuego es creador, pero también destructor.

Con el cocinamos nuestros alimentos, nos calienta cuando tenemos frio, vive dentro de nosotros alimentando nuestras pasiones, nuestros deseos.

A continuación algunos ejercicios que puedes realizar:

Si tienes la oportunidad, acércate a una hoguera ardiendo,
siente su calor penetrando tus poros, observa el movimiento de sus llamas con su danza envolvente, huele el humo de la leña ardiendo, escucha el crepitar de la leña convirtiéndose en ceniza, retenlo en tu memoria. Cuando la hoguera se extinga, y con mucha cautela comprueba que ya no quema, coge con tu mano receptiva una piedra que aún retenga el calor, respira profundamente y capta su energía.

Enciende una vela, contempla su llama, piensa que esa misma llama existe en tu interior, trata de reconocerla en ti.
Reflexiona sobre lo que ves, el fuego de una vela esta limitado, pero el fuego es una fuerza colosal, capaz de arrasar todo a su paso. Piensa en su ímpetu, en el poder de la voluntad, en como el poder de la acción no tiene límites. Sumérgete en esa energía, y piensa que para que esta fuerza descomunal sea provechosa a de ser controlada dentro de nosotros.

Escoge un día soleado, ve algún lugar tranquilo, donde no corra la brisa y puedas tumbarte al sol. Intenta llevar poca ropa y descálzate. Respira profundamente, relájate, absorbe el calor y la luz, siente la calidez que desprende de la tierra y calienta tu cuerpo. Piensa en como los seres vivos dependemos de esa calidez, de esos rayos, para poder vivir. Reflexiona sobre el equilibrio que debe mantener la luz y el calor, en como sería si no existiera ese equilibrio, y hubiera un exceso o una carencia de ella. Termina el ejercicio como la calidez del sol y la tierra, siente como te envuelven y te llenan de energía.

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