Alban Heruin

CELEBRANDO AL SOL.

Celebrar el solsticio de verano es una tradición tan antigua como la humanidad, es un momento lleno de magia y poder; si pensamos en hadas, dioses o ninfas, el escenario principal será el de la naturaleza en su momento de mayor vitalidad y cubiertos de la luz del sol.

Para los celtas, el solsticio de verano era una de sus fiestas más importantes y la de mayor derroche, ya que celebraban una época de abundancia, el momento donde la DIOSA representaba a la Reina de la Abundancia y se encuentra embarazada de la cosecha, y el DIOS, su esposo y padre del futuro dios, se encuentra en la cima de su virilidad y se presenta como el SOL SUPREMO.

Los celtas dividían el año en dos partes de seis meses, relacionándolos con sus creencias sobre los dos mundos de Luz y Sombras (Samos y Glamos), y cada periodo se divide en semi estaciones. Cada celebración representa las estaciones del año, con el tiempo la religión cristiana también intervino, este es el caso de ALBAN HERUIN o Noche de San Juan, el solsticio de verano celebrado el 24 de Junio.

La fiesta se celebra en uno de los dos momentos del ciclo de la rueda anual en el que la distancia angular del Sol al Ecuador de la Tierra es Máxima, el día mas largo donde el poder de las Sombras tiene el reinado mas corto. El triunfo de la luz y de su energía.

Los agricultores daban gracias por el verano, las cosechas y por la protección y bendición del Sol. Era el momento oportuno para pedir fecundidad para la tierra y los hombres, donde la luz y el calor cubrían el mundo, y junto con el agua alimentaban las cosechas para que crecieran, la vida a plenitud.

Los druidas celebraban el ALBAN HERUIN (luz de la ribera, litoral), también llamado Gwyl Ifan o Randaghadh (de origen rúnico, sígnica mitad del verano), encendiendo grandes fogatas en construcciones circulares, siempre en un lugar importante y cargado de energía como lo eran los cruces de camino o pozos sagrados. La fogata se encendía en el ocaso y se le bendecía para consagrar y proteger los cultivos, dar buenos augurios a los enamorados y brindar fertilidad a las mujeres. Dentro de la ceremonia los druidas invocaban a los elementales como las sílfides, salamandras, ondinas y gnomos (aire, fuego, agua y tierra).

Un miembro elegido de la comunidad debía vigilar la construcción de la hoguera, una vez ardiendo, él comenzaba invocaciones y plegarias sobre el fuego para extender su intensidad y fuerza, consiguiendo que su influencia mágica tocara la tierra, los cultivos y a la comunidad.

Para ayudar a extender su poder se prendían de la hoguera principal antorchas que los participantes podían llevar a otras fogatas, pasearlas por el campo o llevar a casa. Los más atrevidos jugaban con el fuego, danzando a su alrededor o saltando sobre el para recibir su bendición o bien haciendo procesiones por su comunidad compartiendo la llama sagrada.

Aun hoy se celebra con fogatas el solsticio, y es que el humano sigue maravillado con el crepitar de las llamas con su danza etérea, que imitamos con cantos, danzas en espiral y evocando la magia dentro de nosotros en ese día donde el Sol está en lo más alto del año.

Brujitip: Cualquier sustancia u objetos recogidos durante esta noche adquiere virtudes mágicas, en especial plantas y flores, mejor si las plantaste y cultivaste en casa o preparaste para tu stock brujeril.

Dato curioso, “verbena”, apelativo que se conserva aun hoy, viene de la práctica por parte de las jóvenes casaderas que recogían verbena a media noche en víspera de San Juan para conseguir el amor que vivía en su corazón. También existían ritos y filtros de amor que utilizan la verbena y en la celebración de Alban Heruin, las parejas saltaban unidos la hoguera o los hombres recibían guirnaldas trenzadas por sus enamoradas, que eran arrojadas a través de las llamas y ellos debían atraparlas antes de que cayeran al fuego.

En esta fiesta en particular, no sólo se celebra al fuego y su transformación, también se celebra a la tierra y en especial al Agua, se cree que las aguas del mar, lagos, ríos, lluvia, fuentes hasta el rocío obtendrán uno de sus momentos mas poderosos esa fecha. Por lo que como ritual final los participantes de la celebración acudían cerca del agua, playas y lagos, inclusive montes, dependiendo dónde se encontraran para ver al sol danzar en el amanecer. Le daban la bienvenida al SOL y su luz.

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