Arquetipos

Carl G. Jung introdujo al psicoanálisis el concepto de “arquetipo”, pues él creía que la teoría debía trascender de sólo entender las funciones del organismo. Por lo que comenzó a investigar cómo es que el contexto socio-histórico influye en los sujetos; a diferencia de lo que decía Freud, Jung dice que los humanos nacemos con cierto conocimiento o conceptos que nos son otorgados por nuestros ancestros y quienes nos rodean durante nuestro desarrollo. Él postula que el ser humano posee dos tipos de inconscientes: el personal y el colectivo; el contenido de este último es a lo que se le llama arquetipos.

Se considera que los arquetipos son de origen primitivo, pues suelen ser ideas o imágenes que representan un concepto, pero lo hacen de una forma sencilla y entendible para quien sea que los vea, son conceptos que se vuelven parte de la herencia sociocultural. Algo a destacar de los arquetipos es que son reconocibles por diferentes civilizaciones y/o culturas.

Ya que los arquetipos son heredados y/o enseñados por nuestros antecesores y forman parte importante de nuestro inconsciente, Jung los considera como patrones de conducta y emociones que influencian nuestra forma de procesar lo que nos rodea para darle un sentido, se van guardando en nuestro inconsciente colectivo y nos ayuda a darle significado a las cosas.

Un ejemplo del inconsciente colectivo que usa Jung es el de los mitos y las leyendas, ya que en ellas se muestra cómo las sociedades humanas comparten una base de conocimientos y emociones. De esta forma los arquetipos existen en el inconsciente colectivo, y a su vez ayudan a formar parte del inconsciente personal.

Entonces, podemos decir que un arquetipo es una serie de imágenes o símbolos muy usados que pueden encontrarse y entenderse en diferentes culturas, puede variar la iconografía, pero son imágenes universales. Podemos encontrarlos reflejados en nuestro discurso, comportamiento y sueños, ya que son parte de nuestra cultura.

Hoy en día podemos observar a qué se refería Jung al ver en culturas diferentes, o hasta en la literatura y el cine, los mismos símbolos, imágenes o roles. De igual forma, en terapia ayudan para identificar conflictos entre el inconsciente y el consciente del sujeto.

Jung menciona que una persona puede desarrollar una gran cantidad de arquetipos, un ejemplo de los más conocidos son eventos arquetípicos como el nacimiento y la muerte o arquetipos como un sabio, una virgen, una anciana, etc; un ejemplo de las imágenes arquetípicas son ♥ y Ψ, son imágenes que no importa de dónde sea quien las vea, puede entender a qué se refieren/significan. A pesar de la diversidad que puede haber, Jung define unos cuantos como los más relevantes y los divide en los principales  y otros.

PRINCIPALES.

Les llama así ya que considera que estos están muy involucrados en el desarrollo de la psique humana. Por lo que es fundamental entenderlos para poder entender su influencia en la composición del sujeto. Los cinco principales son: el ánima, el ánimus, la sombra, la persona y el sí mismo (self).

El ánima: En latín significa “alma”. Es el arquetipo de lo femenino, de la figura femenina en el inconsciente del hombre. Esta se relaciona con una elevada emocionalidad y con la fuerza creadora. El concepto que representa de figura femenina no se debe confundir con que represente a una(s) mujer(es) en concreto, sino que es la idea de ésta, formada por las necesidades y experiencias emocionales de cada sujeto. Un ejemplo de este arquetipo son las diosas, las figuras maternas, las hechiceras, las criaturas femeninas.

El ánimus: En latín significa “espíritu”. Es el arquetipo de lo masculino, en el inconsciente de la mujer. Según Jung, el ánimus es el arquetipo del significado, pues refleja la conexión entre las ideas y el espíritu. Al igual que el ánima no refleja a un hombre en concreto sino que la imagen se ve influenciada por las necesidades y experiencias emocionales del sujeto. Las figuras más características de este arquetipo serían las figuras paternas, los dioses, las figuras idealizadas.

*De acuerdo a la teoría del inconsciente colectivo, la identificación inconsciente con ánima/ánimus o su proyección en la pareja puede generar desilusión respecto a la persona real y ocasionar problemas en la relación.

La sombra: Representa lo que queremos que permanezca en secreto sobre nosotros mismos, ya sea porque consideramos que es amoral o porque es algo muy íntimo. De acuerdo con Jung, este arquetipo tiene dos significados. El primero es que representa la totalidad de lo inconsciente; el segundo es que está formado por los rasgos y actitudes de la personalidad que el Yo no reconoce. Con este arquetipo podemos retomar la teoría del inconsciente colectivo, ya que muestra cómo el sujeto está conformado por diversas disposiciones psíquicas personales y colectivas, sólo que el Yo y la parte consciente no las reconocen como suyas.

La persona: Es el arquetipo antagónico de la sombra. Representa lo que nosotros queremos compartir con los demás sobre nosotros mismos, es la forma en la que nos mostramos ante los demás. Esta parte está conectada con el consciente del sujeto.

El self/sí mismo: Se puede definir como el arquetipo central del inconsciente colectivo. Este representa lo ultimo del proceso de individualización del sujeto. Es por esto que se considera el arquetipo de la totalidad.

 

OTROS ARQUETIPOS.

Estos no son tan importantes como los ya mencionados, pero siguen teniendo un papel formatorio en el desarrollo del sujeto.

La madre: Este arquetipo nos ayuda a identificar conductas, imágenes o acciones relacionadas con la maternidad, de acuerdo a nuestra experiencia y a lo que conocemos que corresponde a una madre.

El padre: Para Jung este arquetipo representa a una figura de autoridad, como un guía que nos muestra cómo vivir dándonos el ejemplo.

El héroe: Este arquetipo es de una figura de poder, la cual lucha con la sombra para que no salga nada de lo que la conciencia no quiere aceptar en ella, de esta forma el sujeto no se ve perjudicado.

El sabio: Su principal función es la de relevar al héroe. Este arquetipo aporta racionalidad y hace reflexionar al héroe para que actúe de forma adecuada y eficaz.

El trickster: También es llamado “el embaucador”. Es el arquetipo encargado de hacer las bromas y romper las normas establecidas para ver hasta qué punto puede llegar. Por esto es que le pone trampas al Héroe.

 

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