La historia de las brujas ha sido un camino hacia el empoderamiento femenino y la igualdad

Las brujas, primeras feministas de la historia

Seguro que cuando te imaginas una bruja es una mujer fea, con escoba, gran nariz y verruga. Las típicas villanas de los cuentos y en la mitología. ¿Sabías que en la historia han existido brujas que no tenían esta imagen? ¿Quieres conocer la verdadera historia de las brujas?

La literatura ha descrito siempre a las brujas como pecadoras y culpables del mal de hombres inocentes. sin embargo, la realidad es muy distinta. En la Edad Media, las verdaderas brujas eran mujeres generadoras de conocimiento que suponían un gran peligro para la superioridad masculina, ya se creía que las mujeres no debían alimentar su intelecto. Se  les relacionaba por ello con alianzas con las fuerzas malignas.

Cualquier mujer libre-pensadora y empoderada era tratada como bruja, perseguida y quemada en la hoguera. Podemos decir que fueron mujeres que luchaban contra lo establecido y las primeras feministas de la historia.

La “caza de brujas” en un contexto capitalista y patriarcal

Con la llegada de la peste negra en Europa en el siglo XV, murió un 30% de la población. Ante esta situación, se instauró por parte de la iglesia la procreación masiva como un deber con Dios.

Además de los motivos religiosos, se estableció un nuevo modelo económico y social produciéndose una transición del feudalismo al capitalismo. Se impuso una división de género del trabajo que hizo que las mujeres quedaran relegadas solo al ámbito doméstico y a procrear por lo que, las curanderas y enfermeras, dedicadas a curar el cuerpo con conocimientos de medicina eran criminalizada y acusadas de brujería. Se entendía que utilizaban un poder que no les correspondía, convirtiéndolas en “herejes” por vulnerar el sistema patriarcal y religioso.

La “caza de brujas” tuvo lugar a finales de la Edad Media y principios de la Edad Moderna y coincidió con el nacimiento de la imprenta. Los inquisitores Henri Institoris y Jakob Sprenger publicaron Malleus maleficarum (el martillo de las brujas), ejemplar que era utilizado por los jueces y el que se basaban para todos sus procesos.

Cualquier cosa era sospechosa, como no ir a misa, llevar una vida solitaria o incluso el mismo cuerpo de la mujer. Según Brian Levak en su obra La caza de brujas en la Europa Moderna, aunque muchas no se no se registraban, se llegó a al menos sesenta mil ejecuciones, siendo en su gran mayoría mujeres pobres.

El sistema capitalista, nuevo modelo del estado moderno, consolida el sistema patriarcal. Se instaura un poder sobre el trabajo, el cuerpo y la sexualidad de las mujeres y se impone un modelo femenino sumiso, pasivo e indefenso, princesas que necesitan ser salvadas por un hombre.

El retorno de las brujas y sus aportaciones al mundo

Muchas mujeres de la Edad Media plantaban hierbas medicinales y tenían un gran conocimiento sobre las mismas y el cuerpo. Debido a esto, se convirtieron en las curanderas, enfermeras y parteras de los siervos de su aldea y de las mujeres de los señores. Además de ayudar en el parto, utilizaban las hiervas para evitar próximos embarazos.

Las mujeres han aportado mucho conocimiento a la ciencia

A lo largo de toda la historia, sin embargo, el aportado por las “brujas” de esa época, no se podían considerar científico, ya que la institucionalización de la ciencia fue el siglo XIX, cuando llegó a las universidades.

Aunque en ese momento las mujeres no podían ir a la universidad, la tradición era educarse en los conventos o en sus casas con el permiso del padre o el esposo. Posteriormente, se fueron incorporando al ámbito de la educación, en áreas relacionadas con el cuidado y enseñanza de personas como maestra o enfermería.  En la década de los 90, las mujeres ya eran el 50 por cierto de las personas universitarias.

Paulatinamente las mujeres llegan a la ciencia. Se produce el “retorno de las brujas”, por todas las mujeres que quemaron en la Edad Media, que ya tenían conocimientos sobre la fertilidad, el aborto o la sexualidad.

Hasta la actualidad, las mujeres han ido rompiendo con la creencia de que son menos capaces o inteligentes y que no estaban interesadas por este ámbito. Han luchado para ser integradas en el mismo  y han roto el esquema de superioridad masculina e incorporado un nuevo punto de vista y teorías para comprender la realidad.

La bruja como símbolo feminista

El feminismo le ha dado la vuelta al estigma machista de las brujas, visibilizando la realidad, además de reivindicar que se trataba de mujeres libres, poderosas y sin miedo a explorar y potenciar sus propios poderes y sus habilidades.

La primera feminista que sacó a la luz la historia de las brujas y de atribuirse a sí misma la etiqueta fue Matilda Joslyn Cag en el siglo XIX. No obstante, no fue hasta los años sesenta cuando surgió W.I.T.C.H (Women´s International Terrorist Conspiracy from Hell), conspiración terrorista internacional de las mujeres del infierno. Estas mujeres tuvieron un activismo callejero y vestidas de negro como las brujas, formaron un movimiento de lucha por la liberación de la mujer.

Posteriormente, muchos colectivos feministas se han inspirado en estos pasos, organizando aquelarres en tornos a hogueras “para que arda el patriarcado”.

La historia continua, la ola feminista de la actualidad la forman mujeres sin miedo y libres que han formado un lazo de sororidad y continuidad en la lucha de sus derechos.

Por ello, en memoria de las brujas, se identifica con esta etiqueta y recordando a todas las mujeres perseguidas, con orgullo gritan en las manifestaciones “Somos las nietas de las brujas que no pudiste quemar.”

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