Lilith

Reina de la noche, madre de los Vampiros y de los demonios, de Qayin y Qalmana, emperatriz del mal y Diosa primera de los antiguos mitos de Mesopotamia (Lil), Lilith es la diosa oscura que simboliza y despierta la fuerza sexual.

Se le conoce dentro del mito judeocristiano por ser la primera creada y la esposa de Adan, sin embargo fue desterrada por no dejarse someter.

Identificada a veces con la serpiente del Eden y con los cultos Ofídicos (por ser equiparada con Tiamat y Leviatán aunque, como he dicho varias veces, no es la misma), dentro del Sendero de la Mano Izquierda Lilith tiene un papel muy importante porque sus símbolos, que son la sangre, la muerte, la serpiente, sexualidad, oscuridad y el empoderamiento femenino, tiene muchas cualidades positivas que no solamente ayudan a las mujeres sino también a los hombres. Desde luego, uno debe ganarse primero su atención para poder penetrar en sus misterios.

Conocida también como madre de las abominaciones y de los abortos, es un símbolo de liberación femenina aunque dentro del aspecto psíquico y junguiano, representa lo oscuro y la parte inconsciente del Yo.

Se dice es la consorte de Samael y Lucifer, y reina sobre el árbol qlifótico en su trono com Thaumiel (la «contraparte» de Kether), siendo la principal guía e iniciadora dentro del sendero o camino del Dragón.

Como pequeño paréntesis, el simbolismo de la serpiente y del dragón están estrechamente relacionados y, como ya he explicado en otras publicaciones, sus símbolos se encuentran asociados con la transformación, el mortal veneno, la lengua bifurcada, los lugares peligrosos y oscuros y la dualidad de la vida-muerte, destrucción-renacimiento (rejuveneción) así como del envenenamiento y curación. Ambas criaturas representan las fuerzas tectónicas primordiales y caóticas para el que se encuentra frente a estos arcanos de la naturaleza, y conocerlos es conocer la naturaleza misma de la inconsciencia y sus poderes ocultos. Es por ello que también se asocian a los poderes psíquicos, intuitivos y a veces irracionales, porque su poder es capaz de penetrar hasta lo más profundo de los huesos. Mientras que las serpientes nos conducen al seno y matriz de la tierra (nuestra parte interna), nos despiertan a su vez el fuego y la energía Kundalini que habita dentro de nosotros, participando en nuestro cerebro primitivo y reptiliano como fuente de potencia y energía. Claro está que el símbolo del dragón, la serpiente entre las serpientes, viene a complementar con su naturaleza superior al poder elevarse hasta los cielos. Es por ello que el dragón representa, en un aspecto evolucionado, las energías cósmicas y naturales pues posee dominio sobre los cuatro elementos.

Entonces, adentrarse en los misterios de Lilith, es restaurar las raíces de nuestros poderes psíquicos latentes, porque ella es serenidad divina ante el caos: es ira y dominio.

Lilith nos enseña el camino de la inmortalidad, pero no a través de la carne sino a través de la ascendencia individual y espiritual como lo hizo al levantarse por sí misma. Temida por su fuerza y poder pero deseada por su belleza y su sexualidad (siendo la diosa de la sexualidad y los placeres carnales por excelencia), es capaz de hechizar y seducir tanto a hombres como a mujeres. Por ello es que puede presentarse como una hermosísima demonio pero también como la peor de las bestias. Aunque, sin embargo, algunos dicen que no le gusta ser comparada con los demonios mismos.

Su origen asociado a la luna negra se encuentra relacionado con el misticismo judío, y como la luna original irradiaba su propia luz pero, al negarse a someterse al sol, fue castigada llevándola a reflejar la luz del astro sol. De este modo, su símbolo pasaría a ser una luna negra y es ampliamente utilizado dentro de la astrología, y desde una perspectiva esotérica, su símbolo representa la elevación del inconsciente sobre la materia (o un despertar/activar del inconsciente), ya que la cruz representa la materia, la tierra y/o los cuatro puntos cardinales y la luna, el aspecto psíquico, inconsciente y femenino.

En el arbol qlifótico le corresponde principalmente la contraparte de «Malkuth», y representa lo salvaje y carnal; es llamada «el alma de los animales salvajes» y representa a la Madre Tierra en sus aspectos más violentos como las tormentas, terremotos, huracanes y ciclones, puesto que la naturaleza no puede ser domesticada por completo. Siendo entonces también ella Útero o su Útero, la tumba y entrada al cambio espiritual; el cuerpo muere y el espíritu continua, trasciende las barreras cósmicas y se adentra al mundo primigenio, al caótico, al de la oscuridad y del abismo.

Lilith inicia en los misterios oscuros ya que es en ella y a través de su vientre, la forma en como se acceden (simbólica y mágicamente) a los reinos internos de la tierra que brinda a los magos los tesoros ocultos. Es la puerta al inframundo y a las esferas de las qlífots. Es por ello que, al representar Lilith el inconsciente, se aparece en los sueños de forma violenta y muy salvaje como un «demonio sexual» ya que este instinto, al ser reprimido, busca salir y nos atormenta porque aún no hemos sido capaz de entender esta naturaleza en nosotros, y que en lugar de integrarla, la reprimimos porque así nos han enseñado culturalmente a hacerlo (tanto moral como socialmente). La oscuridad es su morada y en los sueños, habita acechándonos como una serpiente a punto de clavar sus colmillos.

Es madre oscura y sacerdotisa del sendero siniestro, y representa el aspecto divino femenino en su forma oscura y poderosa. Es por ello que su símbolo y arquetipo va más allá de ser una simple diosa sexual como venus o afrodita, más que una sagrada prostituta, una monstruo, madre, súcubus o serpiente, es un epitome de rebelión como lo es Hekate, Kali, Morrigan, Baba Yaga, Isis, Persefone, es la femeneidad oscura y no consciente que habita en nosotros.

Asi también es considerada como la Luz Divina dentro del maligno Hyle (materia), (o ULE de los gnósticos), siedo el lado oscuro de la Shekinah de la Gnóstica Sofía o la Tántrica Shakti. Es la sabiduría oculta en el plano material, que se hunde en el infierno del mundo físico para conquistar en él la «Ciencia del Bien y del Mal», o dicho de otro modo en palabras de Stanislas de Guaita y Oswald Wirth: «elevarse de la semi inconsciencia límbica al intelectualismo consciente de una personalidad verdaderamente libre».

Por eso su valor y esfuerzo, más que un sacrificio o una expulsión del Edén, es un símbolo de Apoteosis y de construcción al sí mismo, demostrando que cada gota de sangre, lágrimas y sudor, puede llevarnos a transformar todo eso oscuro, lúgubre y peligroso (del inconsciente), en herramientas y fuerzas a nuestro favor. Es por ello que como reina de la sexualidad, la «gran prostituta», con sus enseñanzas nos permite comprender la fuerza y el poder del sexo como fuerza de creación y transmutación. Es por ello que despertar a Lilith, es despertar la energía del Chakra Muladhara, ahí en donde se encuentra la serpiente enrollada y dormida.

Al contactar con ella se le pueden pedir cosas mundanas, pero ten en cuenta que su valor en retribución será con sangre o con sexo, ya que no deja de tener una naturaleza de demonio. Por eso al igual que con la Diosa Babalon, debes tener cuidado.

Sus sellos, sigilos y simbolos varían respecto a la tradición o corriente mágica bajo la cuál quieras invocarla. En la imagen, el primer símbolo es de la corriente draconiana creado por Asenath Mason; el segundo, proviene de las tradiciones de demonología (aunque no es enlistada dentro de los 72 de la Goetia); el tercero, es el «throne seal and angle key of Lilith», el doble sigilo de Lilith con Samael (diferente al presentado por Stanislao de Guaita y Oswald Wirth) del «Book of Sitra Achra» y el cuarto; una representación popular, pagana y astrológica de Lilith (como luna negra). Es importante conocer estos símbolos, pero su fuerza, poder y trabajo dependerá de la tradición en la que te encauses y de tu trabajo personal.

Así también llegan a nombrar de muhas otras maneras: Meyalleleth, Kiskil-Lilla, Kedesha Savta, Taninsam, Chaosifer, Drakon Abussos, Archaios Ophis, Ama Nachash-Ama Nahash-Ama Necesh, Necesh Belial, Naash Savta, Layilil, Aimia Azerate, Arachnadia Lilith-Akkawbishia Lilith, Aima Sitra Ahra (Madre del Otro lado), Ama Gamaliel, Ama Lilith, Aima Lilith, Lilitu, Aima Lilitu, Abnukta, Layil.

Transformando su idea y transformándola en nosotros, es como podemos comenzar a contactar con su energía, con su valor, y con lo que ella fue capaz de hacer para sí misma, por sí misma y de sí misma, para que tú puedas, también, comenzar a transformarte a ti mismo.

«marag ama lilith rimok samalo naamah»

«Nunca olvides que eres una mujer, y los grandes poderes que puedes emplear como una bruja son totalmente dependientes de tu propia autorealización de que al ser una mujer eres diferente de un hombre y que esa gran diferencia debe explotarse.» –

Anton Szandor LaVey.
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