Prepara tus sales de baño

Las sales de baño son reconocidas por sus propiedades beneficiosas. Son ideales para actuar como relajantes musculares, disponen de adecuados principios anti-estrés y energéticos que siempre nos vienen bien después de un pesado día de trabajo.

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Basta con sumergirnos media hora en una bañera con ellas, para disfrutar de sus efectos dermatológicos como si estuviéramos en un verdadero espacio termal. Al sumergirnos en ellas, la acción de sus minerales empiezan a rodearnos, a acariciar con su combinación a base de elementos básicos que destensan y relajan. Que envuelven nuestro cuerpo y nuestra mente en un agradable descanso y todo esto por qué la sal es un elemento de purificación, es capaz de quitar las energías pesadas de tu cuerpo.

Bien es cierto que el llenar toda una bañera con agua supone un pequeño gasto, pero si disponemos en casa de un sistema adecuado para reutilizar el agua no supondrá problema alguno. Hay muchos hogares por ejemplo, que reutilizan el agua de la bañera para integrarse después en la lavadora para lavar la ropa, una idea estupenda que todos deberíamos poder aplicar en nuestros hogares.

¿Cómo hacer sales de baño caseras?

Vamos a utilizar ingredientes muy fáciles de conseguir. Te animamos a que elijas aquellos aceites esenciales que más sean de tu agrado o que tengan algún tipo de intensión, recuerda por ejemplo que tanto la lavanda, las rosas, como el abedul o el geranio son los más relajantes, y los que mejor actúan a nivel muscular.

¿Qué necesitamos?

1kg de Sal Marina muy gruesa
3 cucharadas de sales Epsom (es sulfato de magnesio, y lo suelen vender en las perfumerías).
2 cucharadas pequeñas de bicarbonato de sodio.
7 gotas de colorante alimenticio azul (o del color que tu desees).
Aceites esenciales, los que tú desees, nosotros por ejemplo te recomendamos 30 gotas de geranio, 30 gotas de pomelo, 30 gotas de mandarina, 10 gotas de abedul.
10 gramos de flores secas (como por ejemplo rosas).
* *Como orientación, en cada baño con sales marinas vamos a utilizar entre unos 50 gramos y 100 gramos de ellas.

¿Cómo lo hacemos?

* Bien, lo primero que haremos es separar la sal marina gruesa en dos partes para aportarles un color sugerente. Nosotros solo vamos a colorear la mitad, y para ello llevamos el medio kilo a un frasco de cristal, donde dejaremos caer 5 gotas de colorante azul. Cerramos el vaso y agitamos bien para que el color se extienda de firma bien regular. Tú puedes añadir el que desees. La otra mitad la dejaremos en color natural, así haremos un bonito juego entre el azul y el blanco.
* Ahora añadimos en cada frasco de cada color, cucharada y media de sales de Epsom y una cucharada de bicarbonato de sodio. También dejamos caer la mitad de gotas de aceites esenciales a cada tarro de cristal. Después agitamos bien para que los componentes se distribuyan por igual. Es muy fácil como ves.
* Ahora añadimos los flores de rosas  (que deben estar muy-muy sequitas) y agitamos para que se mezclen bien con la sal.
* Estupendo, ahora es el momento de coger un tarro de cristal más grande y bonito donde pondremos ya todas las sales de baño. Pero eso sí, hemos de combinarlas bien para jugar adecuadamente con los colores. Puedes poner a un lado la sal azul y al otro lado la blanca, o ir haciendo montoncitos una encima de otras creando unas bonitas ondas. Seguro que te sale estupendamente.
* Recordarte que las sales se conservan perfectamente durante mucho tiempo, pero sin embargo, los aceites esenciales se conservan solo unos 3 meses, de ahí que debas usarlas con relativa frecuencia. Ya lo tienes terminado.

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