Samhain. Época de oscuridad y retrospección.

El 31 de Octubre se celebra Samhain (Soween), el cual significa “fin del verano”, en lengua Galesa se llama CALAN GAEAF, en Cornuelles es CALAN GWAF y en Bretaña es KALA-GOAÑV. Con esta celebración comenzaba el calendario celta, era un tiempo de frío y oscuridad, los animales regresaban de pastar para resguardarse, los hombres hacían la última cosecha y, por clanes, se resguardaban en sus hogares para sobrevivir al frío, el jefe debía decidir qué animales se sacrificarían para servir como alimento, al igual que debía racionar lo que se había cosechado con el fin de que todos pudieran sobrevivir al frío.

 

Conocido como el momento en que el velo “entre los mundos” es más fino, el tiempo de soltar, de trabajar el desapego y prepararnos para el final de las cosechas. El tiempo donde la noche se fortalece y la madre envejece para ser anciana.

¡Pues la verdad es clara!, no importa lo diferente que puedan ser cada uno de nuestros caminos, al final nos enfrentaremos a lo mismo. Encarando los días más oscuros antes del solsticio de invierno, cuando la luz parece estar muy lejos.

En Galés se dice «Nos calan gaeaf», lo que significa «la víspera del primer día de invierno».

Para Wicca, Samhain es la celebración de la muerte como parte de la vida. Sin cargas positivas o negativas, es crecimiento y parte del camino entrar, conocer y aceptar esa oscuridad que se presenta ante nosotros. Se celebra el último día de Octubre en el hemisferio norte y el primero de Mayo en el hemisferio sur; se considera el final de la cosecha o el comienzo del invierno. En estas fechas celebramos a quienes ya no están en el mundo de los vivos con nosotros, recordando y honrando lo que nos dejaron, por esta razón se le llama “Fiesta de los muertos”.

Es el final de la rueda del año, tiempo de meditar sobre lo que hemos cosechado y los ciclos que terminan. Al igual que Beltane, Samhain es uno de los momentos donde la frontera de los mundos se desvanece y podemos sentir su presencia.  Los celtas celebraban estas fechas con altares llenos de ofrendas, que también colocaban en las puertas de sus hogares, velas se encendían en caminos y ventanas para alumbrar el camino de nuestros antepasados a sus familias.

Los antiguos pueblos celtas, solían celebrar una gran fiesta para conmemorar “el final de la cosecha”, bautizada con la palabra gaélica de Samhain. Significa, etimológicamente, ‘el final del verano’. Esta fiesta representaba el momento del año en el que los antiguos celtas almacenaban provisiones para el invierno y sacrificaban animales.  

Se acababa el tiempo de las cosechas, y a partir de entonces, los días iban a ser más cortos y las noches más largas. Los celtas creían que en esta noche de Samhain (hoy noche de Halloween), los espíritus de los muertos volvían a visitar el mundo de los mortales. Encendiendo grandes hogueras para ahuyentar a los malos espíritus. Era la fiesta nocturna de bienvenida al Año Nuevo.

También era una época de purificación en la que se quemaban efigies, para desterrar el miedo y aquello que atormentara la mente, en la hoguera principal de Samhain se piensa que las brasas se llevan el año viejo dejando a la persona limpia para comenzar de nuevo. Limpiar la cosecha que ya madura comienza a pudrirse para que la tierra descanse y pueda nacer un nuevo ciclo.

Los celtas iban recogiendo alimentos por las casas para las ofrendas a sus dioses. Rituales que, supuestamente, incluían en ocasiones uno que otro  sacrificio humano y para los que estaban encargados preparaban un gran nabo hueco con carbones encendidos dentro, representando al espíritu que creían que les otorgaba poder.

En esa mágica noche de rituales, la noche de Samhain, se abría la puerta al más allá y  los vivos y los muertos tenían la oportunidad de poder comunicarse.Tras la romanización de los pueblos celtas – con alguna excepción como es el caso de Irlanda- y, a pesar de que  la religión de los druidas llegó a desaparecer; el primitivo ‘Samhain’ logró sobrevivir conservando gran parte de su espíritu y algunos de sus ritos.

Así pues, la tradición será recogida y se extenderá por los pueblos de la Europa medieval, en especial los de origen céltico, quienes tradicionalmente ahuecaban nabos y en su interior ponían carbón ardiente para iluminar el camino de regreso al mundo de los vivos a sus familiares difuntos más queridos dándoles así la bienvenida, a la vez que se protegían de los malos espíritus.

Con el auge de la nueva religión-el cristianismo- la fiesta pagana se cristianizó después como el día de “Todos los Santos” (la traducción en inglés es, “All Hallow´s Eve”, de ahí la expresión actual de “Hallowe’en”).

 

 

A mediados del siglo XVIII, gracias a los emigrantes irlandeses que empiezan a llegar a Norteamérica,  llegan, su cultura, su folclore, sus tradiciones, y también su noche de Samhain. Eso sí, con algunos cambios, como  utilizar calabazas que aparte de ser mucho más grandes son más fáciles de ahuecar, en lugar de los nabos.

En un primer momento, la fiesta sufre una fuerte represión por parte de las autoridades de Nueva Inglaterra, de arraigada tradición luterana. Pero a finales del siglo XIX, los Estados Unidos reciben una nueva oleada de inmigrantes de origen céltico.La fiesta irlandesa entonces, se mezcla con otras creencias indias y en la secuela colonial, el Halloween incluye entre sus tradiciones la conocida leyenda de Jack-o-lantern, como se conoce actualmente, “Jack O’Lantern”, (esta leyenda tiene su origen en un irlandés taciturno y pendenciero llamado Jack, quien una noche,  de 31 de Octubre, cuenta la tradición, que se tropezó con el mismísimo diablo).

Todo ello terminó en lo que conocemos como Halloween, una de las fiestas preferidas y llenas de cuentos de fantasmas, brujas y pesadillas.

 

Correspondencias:

Colores: negro, naranja, blanco, dorado y plateado

Incienso: copal, sándalo y mirra.

Bebidas: vinos y sidras calentadas con especies

Plantas y frutas: ajenjo, manzanas, granadas, peras, avellana, calabazas, maíz, nueces.

¡Feliz año nuevo, brujxs!

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