El Eneagrama

Don Richard Riso sostiene que la figura del eneagrama tuvo origen alrededor del 2500 a. C. Lo cierto es que es difícil comprobar dicha afirmación puesto que en todo lo relacionado con el enegrama ha existido tradicionalmente un alto grado de esoterismo y de afirmaciones pseudocientíficas y pseudohistóricas difíciles de corroborar. Algunos autores afirman libremente que el Eneagrama se trata de una antiquísima teoría, nacida hace más de 2000 años en Afganistán y Babilonia, pasando por los griegos Pitágoras y los primeros cristianos y siendo transmitida por la tradición oral sufí. Sin embargo, esas afirmaciones parecen basarse en textos que suponen una gran antigüedad del eneagrama, pero no existen testimonios arqueológicos o históricos independientes que permitan corrobarar muchas de esas afirmaciones.

Otras corrientes más moderadas consideran las tipologías un aporte de Ichazo pero atribuyen la inspiración de las mismas al ocultista Georges Ivanovich Gurdjieff. Otros autores, como Naranjo, piensan que independientemente de su origen o usos en el pasado, algunas de las ideas básicas contenidas en el enegrama pueden ser usadas por los psicoterapeutas modernos, dejando de lado todos los elementos místico-esotéricos irrelevantes que algunos autores asociaron a la propuesta eneagrámica.

El cuarto camino (o cuarta vía) es una doctrina metafísica, cosmológica y filosófica (de orientación idealista) introducida en occidente por George Gurdjieff y Peter Demianovich Ouspensky.

Se basa en la creencia de que el ser humano necesita un procedimiento o sistema para despertar (a través del autoconocimiento, atención consciente y del entorno, y sobre todo «el recuerdo de sí»). Dentro de esta doctrina se reconocen otros tres caminos, pero no son prácticos debido al modo de vida actual. Según indican las escuelas de cuarto camino hoy día, hay un tipo de camino para cada tipo de persona y el sentido es encontrar la parte olvidada de sí mismos; en pocas palabras despertar del sueño, de la mal llamada consciencia de vigilia en la cual se está inmerso, que no es más que otra manera de sueño.

El eneagrama del cuarto camino es una figura publicada en 1949 en el libro Fragmentos de una enseñanza desconocida de Ouspensky, y es una parte integral del así llamado cuarto camino, un sistema esotérico asociado con George Gurdjieff. El término eneagrama proviene de dos palabras griegas, ennea (nueve) y grammos (grafía). Es este caso es un grafo incompleto de 9 nodos.

  • ​un círculo circunscrito a dos líneas polígonales.
  • un triángulo equilátero interno,
  • una línea polígonal autointersectante con 6 vértices (y 3 puntos dobles).

En algunas tradiciones espirituales esotéricas, ​ el círculo simboliza unidad, el triángulo interno simboliza la «ley de tres» del cuarto camino, y la figura periódica hexagonal representa la «ley de siete» del cuarto camino. ​

Guías orientadoras para la interpretación del eneagrama

La correcta interpretación del eneagrama se realiza en conjunto con otros símbolos geométricos, su estudio por separado y haciendo abstracción de la simbología complementaria (los 22 polígonos inscritos) suele dar resultados ambivalentes.
El uso del eneagrama supone el estudio de la personalidad desde 9 tipologías.

Las 9 «categorías», son extensibles a otras áreas, por ejemplo: tipos de cuerpos, tipos de patrones emocionales, tipos de órganos, descripción de procesos fisiológicos, el crecimiento de un ser vivo, la división de una célula, una conducta, etc.

El eneagrama es un símbolo «fisiológico», es decir, explica cómo funciona algo y cómo evoluciona y se desarrolla ese proceso en particular. Los otros símbolos acompañantes, son «morfológicos», y muestran cómo es la estructura de las cosas contenidas en este Universo.

El eneagrama no necesariamente debe tener el trazado que muestra la imagen (ut supra), otros trazos (o líneas de periodicidad) que conectan los 9 «vértices» son también admitidos y son válidos dependiendo del objeto que se quiera analizar. De hecho, el eneagrama como está en la figura de arriba (derivado del VII) no es aplicable a todos los seres humanos. Para una mitad de la humanidad el trazado es diferente (basado en el Número XIII). Por eso, para el estudio de la personalidad de una persona, hay que discernir si le corresponde el esquema derivado del VII (Hombre adánico) o del XIII (un antropoide).

El origen del eneagrama , quizá pueda provenir del estudio geométrico de ciertas propiedades de los números (los 22 Números Mayores, aquellos que debieran ser objeto de la numerología)… pues éste era el único método accesible a los «antiguos» ya que todavía no se habían desarrollado completamente las herramientas algebraicas y «decimales» que permitieran un análisis completo. Es decir, que los sabios estaban obligados a pensar geométricamente. Piénsese en la figura, sólo se necesita compás y regla para dibujarla. Actualmente, el método geométrico puede ser suplantado por el algebraico que resulta más directo y menos engorroso y complicado.

Este estudio geométrico está basado en tres elementos clave:
– el Círculo (símbolo de la Eternidad),
– la Ley de Tres (para la creación), y
– la Ley de Siete o de la Octava (para el funcionamiento de lo creado).

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El conocimiento de estas leyes y su aplicabilidad es decisivo para comprender el mecanismo del eneagrama.

La Gran Octava Cósmica está contenida en el eneagrama: siete notas + dos intervalos (mi-fa y si-do) llenos = nueve elementos autónomos. El ciclo se cierra en el sistema decimal (X= Vida, vibración perpetua), con el Cero (cúspide del símbolo) detrás del IX (=letra), el Do de la siguiente Octava. (Por ello no es tan correcto pensar en que sólo son 9 elementos).

El sistema sexagesimal de 360 grados para la circunferencia, heredado de los babilonios (y sumerios i.e. IV milenio a.C.), es crucial para el análisis.

La utilidad principal y más noble que se le puede dar, deviene de tratar los dos grandes problemas de la humanidad, centro de su drama, el problema de la Vida (simbolizado por VII= materia viviente) y el problema de la Muerte (simbolizado por XIII= caída, descomposición, detención, muerte).

El eneagrama no le pertenece a nadie (en tal caso, las claves de su revelación están en posesión de la tradición), no es una religión (pero ayuda a comprender los cánones de las religiones del libro) ni tampoco una secta, no busca seguidores (ni detractores), con dificultad se puede encuadrar según los criterios actuales de la «ciencia» (pero cabría efectuar algunos cálculos probabilísticos sobre algunas experiencias y esperar una ampliación del perímetro científico), no se descarta su uso «terapéutico» en referencia al proceso de «autoconocimiento» (pero con cuidado y guía), y pocos son los capacitados para un análisis completo de una situación particular (y muchos los que se quedan en la superficie).

El traspaso de oriente a occidente de la doctrina del eneagrama es principalmente obra de Gurdjieff y sus seguidores. Pero también Borís Muraviev, en forma independiente, expone el sistema del eneagrama en el marco de la doctrina y la tradición de la ortodoxia oriental (heredera de la vía interna [esotérica] del cristianismo primitivo). El ámbito en el que Muraviev desarrolla el eneagrama, es mucho más amplio que aquel que le dieran los seguidores de Gurdjieff.

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Quien no sufre, no sabe quien es
Quien no sabe quien es, duerme
Quien duerme, no conoce el sabor del Amor…
Hay un saber sobre las causas del sufrimiento y la falta de Amor
Ese saber, está en el Eneagrama

Trafición Sufí

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