Baphomet

El nombre de Baphomet se menciona por primera vez en el año 1098  en una carta escrita por un cruzado francés donde describe a los enemigos de la Tierra Santa clamando a un tal Baphomet antes de la batalla, hoy en día es aceptado que el nombre de “Baphomet” suena muy similar a la antigua palabra francesa Mahomet que se refiere al profeta del Islam, en ese momento de la historia los cruzados veían la adoración a Mohammed como idolatría y por consiguiente como un pecado.

En 1307, el rey Felipe IV de Francia estaba sumamente endeudado económicamente con los Caballeros Templarios después de la guerra contra los ingleses, y qué mejor manera de borrar su deuda que mandar capturarlos y culparlos de herejes, torturándolos hasta hacerlos confesar “sus crímenes contra la iglesia”. Se les acusó de orinar y escupir sobre la cruz, practicar relaciones homosexuales y adorar a Baphomet como un dios, nuevamente Baphomet como referencia a Mohammed, el cual supuestamente había sido incorporado a su práctica cuando comenzaron a mezclarse con la cultura del Medio Oriente, en pocas palabras, el rey Felipe los acusó de haberse convertido al Islam.

Después de sufrir torturas terribles, muchos templarios inventaron confesiones con tal de poner fin a su sufrimiento, pero a pesar de todas las inconsistencias o invenciones que confesaron los caballeros, nunca hubo pruebas o referencias de una figura con cabeza de cabra como el Baphomet que conocemos hoy en día; cabe mencionar que los caballeros que lograron escapar de la tortura inquisitorial, se retractaron de sus confesiones ocasionando que el rey Felipe los mandara quemar en la hoguera y obligó al papado desmantelar por completo la Orden de los Caballeros Templarios.

El término Baphomet vuelve a surgir en 1818 en un ensayo publicado por Joseph Von Hammer-Purgstall, donde especula sobre la adoración de los Caballeros Templarios a un ídolo hermafrodita hecho de piedra, supuestamente prestado de Egipto o de los Ofitas, sin embargo muchos estudiosos de la época atacaron el ensayo catalogandolo como pseudo historia y retórica anti-Masónica.

Pero el dios con cabeza de cabra que conocemos hoy en día se lo debemos al ocultista Eliphas Levi, que en su libro “Dogma y Ritual de la Alta Magia” podemos ver la representación de Baphomet, la cual él consideró como una representación simbólica de LO ABSOLUTO.

Levi se inspiró en descripciones griegas de la “Cabra de Mendes”. De hecho, Levi mismo en su libro llama al ser tanto “Cabra de Mendes” como “Baphomet, la Cabra Sabática”. Mendes es el nombre griego de una ciudad egipcia que constituía el epicentro al culto al dios Banebdjedet, un dios con cabeza de cabra. Banebdjedet, sin embargo, no era un dios malvado: ese aspecto se debe a mero prejuicio cristiano.

Según el autor Michael Howard, la ilustración de Baphomet realizada por Levi se basó en una gárgola que estaba en el Sain Bris Le Vineux, edificio propiedad de los Caballeros Templarios:

“La gárgola tiene la forma de una figura barbada y cornuda con senos femeninos colgantes, alas y pies en forma de pezuñas, esta sentado con las piernas  cruzadas, posición que recuerda las estatuas del dios celta Cernnunnos o el dios cornudo, al cual se rendía culto en la Galia antes de la ocupación romana”.

Muchos elementos de la imagen representan dualidades: el día y la noche, el arriba y el abajo. En sus brazos lleva inscriptas las palabras “solve” y “coagula”. “Solve et coagula” es un mantra medieval que refiere a uno de los procesos alquímicos básicos. “Solve” significa disolver, desunir o separar, mientras que “coagula” es lo opuesto: unir, mezclar, asociar. Significa que nada puede ser creado si primero no hacemos espacio destruyendo lo viejo.

El macho cabrío lleva sobre la frente el signo del pentagrama, con la punta para arriba, lo que basta para considerarla como símbolo de luz; hace con ambas manos el signo del ocultismo y muestra en alto la lunablanca de Chesed y en bajo la luna negra de Geburah. Este signo representa el perfecto acuerdo de la misericordia con la justicia. Uno de sus brazos es femenino y el otro masculino, como en el andrógino de Khunrath, atributos que hemos debido reunir con los de nuestro macho cabrío, puesto que es un solo y mismo símbolo. La antorcha de la inteligencia, que resplandece entre sus cuernos, es la luz mágica del equilibrio universal; es también la figura del alma por encima de la materia, aunque teniendo la cabeza misma, como la antorcha tiene la llama. La repugnante cabeza del animal representa el horror al pecado, cuyo agente natural, único responsable, es el que debe llevar por siempre la pena; porque el alma es impasible en su naturaleza, y no llega a sufrir más que cuando se materializa. El caduceo que tiene en vez de órgano generador representa la vida eterna; el vientre, cubierto de escamas, es el agua; el círculo, que está encima, es la atmósfera, las plumas, que vienen de seguida, son el emblema de lo volátil; luego la humanidad está representada por los dos senos y los brazos andróginos de esa esfinge de las ciencias ocultas“. -Fragmento de Dogma y Ritual de la Alta Magia por Eliphas Levi)

El ocultista inglés Aleister Crowley adoptó a Baphomet  como símbolo de fertilidad y de unión de opuestos. Lo entendió como “el ser original”, que era bisexual, y lo llamó “un símbolo de Magia verdadera”. Crowley además usó el nombre Baphomet como su propio apodo. En el libro de Thoth, Crowley identifica a Baphomet con la carta del Diablo del tarot y al dios griego Pan. Esto, sumado a la mala fama tanto de Crowley como de Baphomet reforzó la idea cristiana de que ambos estaban relacionados con Satán.

Finalmente, Anton LaVey al fundar la Iglesia de Satanás en Estados Unidos (y con ella al “satanismo laveyano”) eligió a Baphomet como símbolo máximo de la nueva organización, dentro del pentagrama invertido. El pentagrama invertido con la imagen de la cabra sabática proviene del libro “La llave de la magia negra” (1897), del ocultista francés Stanislas de Guaita. LaVey creó una variante de ese diseño y lo registró como logo de la nueva iglesia.

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