Edward Kelly

Edward Kelley fue un alquimista e investigador de lo oculto inglés nacido el 1 de agosto de 1955, conocido sobre todo por sus viajes junto a John Dee y su trabajo como médium. Trabajó junto a John Dee para Isabel I de Inglaterra

Algunos dicen que fue un charlatán que se aprovechó de Rodolfo II, y es justo esto lo que lo llevaría a su muerte el 1 de noviembre de 1597.

Comenzó sus días como mancebo de botica pero luego estudió y desempeñó varias profesiones (la más importante fue la de escribiente), hasta que fue detenido en Lancaster como falsario y falsificador de documentos de propiedad. Condenado y expatriado se asoció a John Dee (fue su médium particular varios años) con quien recorrió Europa haciendo creer a las gentes sencillas que habían descubierto la piedra filosofal y el elixir de la larga vida.

Edward Kelley y John Dee pasaron algún tiempo en la residencia de los nobles Rozmberk (o Rosenberg, en su versión latinizada), en la ciudad de Třeboň. Cuando John Dee regresó a Inglaterra, separándose de Kelley, cesaron las visitas de los «espíritus» para siempre.

En julio de 1589, Edward Kelley se mudó a Praga para ponerse al servicio del rey Rodolfo II; quien buscaba con mucha intensidad aquello que los Alquimistas prometían: convertir cualquier material en oro. Para ser admitido entre los alquimistas de la corte tuvo que someterse a un examen ante la máxima autoridad en este terreno que no era otro que el doctor Hájek: su actuación durante el examen fue impresionante y según un testigo presencial (el médico y alquimista francés Nicolás Barnaud) vertió una gota de un aceite color carmesí sobre medio kilo de mercurio y lo transmutó en oro.

En febrero de 1590, Rodolfo II le otorgó un título nobiliario (Eques auratus, equivalente al «sir» inglés),

La reina Isabel I de Inglaterra se interesó por su «útil» súbdito ya que su capacidad de crear oro, a partir de unos misteriosos «polvos rojos», le interesó especialmente, muy bien aconsejada por Lord Burleigh, su tesorero. Burleigh escribió a Kelley (hacia 1591, cuando John Dee ya había regresado a Inglaterra) apremiándole a regresar a la Corte ya que deseaba que pusiese sus conocimientos al servicio de la Reina.

El rey Rodolfo II lo arrojó a las mazmorras del castillo de Krivoklát (en Praga): una versión reza que fue para que confesara las estafas cometidas contra dos joyeros de Colonia, otra que fue para que revelase al emperador el secreto en exclusiva de la preparación de su precioso elixir, evitando su huida a Inglaterra (se presentaron incluso las cartas de Burleigh con la petición de la reina); según una tercera versión, más romántica, fue encarcelado en el Castillo de Purglitz, a tres millas de Praga, por haber matado en un duelo a un sirviente del emperador.

Sea como fuere se le condenó por un delito de lesa majestad (seguramente porque se negó a revelarle el secreto de los «polvos de proyección»). El 1 de noviembre de 1597 intentó evadirse de su cárcel bajando por una escala elaborada con la ropa de su cama y encontró la muerte.

Deja una respuesta