Noto

 

En la mitología griega, los Anemoi (en griego antiguo Άνεμοι, ‘vientos’) eran dioses del viento, que se correspondían con los puntos cardinales desde los que venían sus respectivos vientos y que estaban relacionados con las distintas estaciones y estados meteorológicos. A veces eran representados como simples ráfagas de viento y otras se les personificaba como hombres alados, e incluso en ocasiones tomaban la forma de caballos encerrados en los establos de su señor y gobernante.

Llamado Noto o Austros (en griego antiguo Νότος Nótos), es el dios del viento del sur (uno de los 4 vientos principales) que trae consigo densas nubes y niebla o humedad. A él se deben las tormentas de finales de verano y de otoño; por lo que es conocido y temido como destructor de las cosechas, pues aunque su viento es suave y cálido, durante el otoño puede causar muchos estragos.

 

Se dice que su palacio está situado en la costa septentrional de África. (Zona amarilla)

Suele ser representado como un anciano de estatura elevada, piel trigueña, cabellos blancos, aire sombrío, vestido con un chitón (o quitón) griego de fuego y tocado con una corona de cebada marchita y humeante, de personalidad fogosa y siempre con una nube alrededor de su cabeza.

“Te invocamos gran Noto
en medio de la tormenta,
para que con tu soplo cálido
alivies los problemas
y quites el hielo de este corazón,
para que la paz, abundancia
y fortuna me bendigan cada día”

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