Plutón / Hades

Plutón, designado (134340) Pluto, es un planeta enano del sistema solar situado a continuación de la órbita de Neptuno. Su nombre se debe al dios mitológico romano Plutón (Hades según la mitología griega).

Plutón fue descubierto el 18 de febrero de 1930 por el astrónomo estadounidense Clyde William Tombaugh (1906-1997) desde el Observatorio Lowell en Flagstaff, Arizona, y fue considerado el noveno y más pequeño planeta del sistema solar por la Unión Astronómica Internacional y por la opinión pública desde entonces hasta 2006, aunque su pertenencia al grupo de planetas del sistema solar fue siempre objeto de controversia entre los astrónomos. Durante muchos años existió la creencia de que Plutón era un satélite de Neptuno que había dejado de ser satélite por el hecho de alcanzar una segunda velocidad cósmica. Sin embargo, esta teoría fue rechazada en la década de 1970.

Correspondencias Tradicionales

Día de la semana: No tiene ninguno asignado.
Metal: Plutónio.
Mineral: Selenio.
Vitamina: E.
Nota musical: No tiene ninguna asignada.
Cristales: Cuarzo ahumado, Turmalina Negra.
Colores: Rojo oscuro, magenta, violeta.
Fisiología: Órganos reproductores y excretores y procesos destructivos, el inconscientes. Obstáculos procedentes de vidas anteriores si está mal aspectado: Mal uso del poder, falta de coraje para defender las propias convicciones, mal uso del poder oculto/magia negra, sacrificio de otros para fines personales.
Asociaciones: Transformación, muerte, nacimiento y renacimiento,; submundo, riquezas, terremotos, grandes negocios, secuestros, asesinatos, detección, invisibilidad, erupciones, volcanes, cambio forzado.
Profesiones: Doctor, cirujano, detective, empresario, comadrona, físico nuclear, metafísico, psicólogo, psiquiatra, asesor de dirección.
Árboles: No tiene ninguno asignado.
Plantas: No tiene ninguna asignada.
Alimentos: No tiene ninguno asignado.
Virtud: No tiene asignada ninguna.
Vicio: No tiene asignado ninguno.
Lugares: Cualquier lugar oscuro, oculto y subterráneo, drenajes, pozos negros, desagües, cualquier lugar radiactivo o cercano a una central nuclear.

Mitología

Plutón ​ es el dios del inframundo en la mitología romana. Su equivalente en la mitología griega es Hades, aunque Plutón es más benigno. En cuanto a la etimología del nombre se le confunde con el de Pluto, el dios griego de las riquezas.

Plutón era hijo de Saturno y Ops, y esposo de Proserpina, a quien raptó para casarse con él. La madre de Proserpina, Ceres, se afligió tanto que provocó el invierno.

Su palacio se ubica en mitad del Tártaro, donde como soberano vela por la administración de su estado y dicta sus inflexibles leyes. Sus súbditos, sombras ligeras y miserables, son tan numerosos como las olas del mar y las estrellas del firmamento: todo lo que Mors, la muerte, cosecha sobre la Tierra vuelve a caer bajo el cetro de este dios, aumentando su riqueza o convirtiéndose en su presa. Desde el día en que inauguró su reino, ni uno de sus ministros infringió sus órdenes, ni uno de sus súbditos intentó una rebelión. De los tres dioses soberanos que controlan el mundo, él es el único que nunca ha de temer la insubordinación o la desobediencia y cuya autoridad se reconoce universalmente hasta el fin de los tiempos.

En la mitología griega, Hades (el ‘invisible’), el dios del inframundo, era uno de los hijos de los Titanes Cronos y Rea. Tenía tres hermanas, Deméter, Hestia y Hera, así como dos hermanos, Zeus (el menor de todos) y Poseidón. Juntos constituían los seis dioses olímpicos originales.

Al hacerse adulto, Zeus logró obligar a su padre a que regurgitase a sus hermanos. Tras ser liberados, los jóvenes dioses, junto a los aliados que lograron reunir, desafiaron el poder de los dioses mayores en la Titanomaquia, una guerra divina. Zeus, Poseidón y Hades recibieron armas de los tres Cíclopes como ayuda para la guerra: Zeus los truenos, Poseidón el tridente y Hades un casco de invisibilidad. La guerra duró diez años y terminó con la victoria de los dioses jóvenes. Después de esta victoria, según un pasaje famoso de la Ilíada,​ Hades y sus dos hermanos menores, Poseidón y Zeus, echaron a suertes los reinos a gobernar. Zeus se quedó con el cielo, Poseidón con los mares y Hades recibió el inframundo,​ el reino invisible al que los muertos van tras dejar el mundo, así como todas las cosas bajo tierra. Fue así como los tres hermanos se convirtieron en los dioses supremos de la cultura griega.

Hades obtuvo su consorte definitiva y reina, Perséfone, raptándola, teniendo el concepto del rapto varias interpretaciones simbólicas, en una historia que conectaba los antiguos misterios eleusinos con el panteón olímpico en un mito fundacional del reino de los muertos. Helios le dijo a la llorosa Deméter sobre Hades «que no es un indigno yerno el soberano de tantos, que es de tu misma semilla y sabes bien dónde vive y qué lote le tocó cuando se hizo el reparto entre los tres hermanos…»​

A pesar de las connotaciones modernas de la muerte como maldad, y de ser confundido el Inframundo griego como el Infierno cristiano, Hades tenía en realidad un carácter más altruista en la mitología. A menudo se le retrataba más como pasivo que como malvado: su papel era a menudo mantener un relativo equilibrio, y solo intervenía cuando se violaba la división entre la vida y la muerte o alguien entraba a su reino sin haber muerto primero.

Hades reinaba sobre los muertos, con la ayuda de otros sobre los que tenía completa autoridad. Prohibió estrictamente a sus súbditos abandonar sus dominios y se enfurecía bastante cuando alguien lo intentaba, o si alguien trataba de robar almas de su reino. Era igualmente terrible para quien intentaba engañar a la muerte o cruzarla, como descubrieron desgraciadamente Sísifo y Pirítoo.

Aparte de Heracles, las únicas personas vivas que se aventuraron en el Inframundo fueron todas héroes: Odiseo, Eneas (acompañado por la Sibila), Orfeo, Teseo y, en un romance posterior, Psique. Ninguno de ellos estuvo especialmente satisfecho con lo que presenciaron en el reino de los muertos. En particular, el héroe griego Aquiles, a quien Odiseo conjuró con una libación de sangre, que dijo: «No me hables con dulzura de la muerte, glorioso Odiseo. Preferiría servir como mercenario a otro antes que ser el señor de los muertos que han perecido.»

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